ANACLETO MORONES:
Lucas Lucatero cuenta cómo diez feas mujeres viejas vinieron a su casa para pedirle que asegure que su suegro, Anacleto Morones, fue un santo. Pero Lucas Lucatero les dice que fue todo menos un santo. Según él fue un embustero, tenía relaciones sexuales con todas las mujeres del pueblo y hasta con su propia hija, quien se quedó embarazada de él. Enojadas por el comentario, las mujeres se van una tras una, excepto la vieja Francisca quien se queda para pasar la noche con Lucas Lucatero y, sin saberlo, lo ayuda a colocar piedras en la sepultura de Anacleto Morones. Pues el, al salir de la cárcel, fue a buscar a su yerno y le exigió que le devolviera sus propiedades. Pero Lucas se lo negó, lo mató y lo enterró en el corral. A la mañana siguiente, Francisca le reprocha no que no fue nada cariñosa con ella mientras que “El Niño Anacleto. Él sí que sabía hacer el amor.”
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